“Pero por esto fui recibido a misericordia, para que
Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que
habrían de creer en él para vida eterna”. 1 Timoteo 1:16.
Jamás olvidaré la libertad que me fue dada cuando entendí
eso. Es decir, usted y yo nunca debemos de mirar para nuestras vidas pasadas,
no debemos mirar para cualquier pecado de nuestra vida pasada, excepto que eso
pueda llevarnos a alabar a Dios y a magnificar su gracia, como Pablo lo hizo.
Lo desafío con eso. Si usted mira para su pasado en cualquier cosa, y en su
pasado hay un sentimiento depresivo, entonces está hablando miserablemente como
cristiano.
No estoy diciéndole que mire a su pasado y no vea nada, no,
no. Usted debe hacer como Pablo hizo: “Yo era un blasfemador, perseguidor,
injurioso”. ¿Pero él se detiene allí? ¿El se sienta y dice “yo no puedo ser un
predicador del evangelio”? ¡NO! Él dice exactamente lo opuesto: “Yo doy gracias
a Jesucristo nuestro Señor porque me tuvo por fiel poniéndome en el ministerio”
(1 Tim. 1:12)
Cuando Pablo aceptó aquella tarea, no dijo: “No sirvo para
ser un cristiano, no sirvo para ser un predicador” o…”soy un hombre tan vil,
hice cosas terribles”. No. De alguna manera, lo que Pablo hizo fue alabar a
Dios. El magnifica Su gracia. Preste atención: “Pero la gracia de nuestro Señor
fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús” (1 Tim 1:14). Esa
es la forma de mirar su pasado.
Entonces, si usted mira su pasado y se deprime, significa
que está oyendo al diablo. Pero si mira al pasado y dice “si, infelizmente fue
verdad, fui cegado por el dios de este mundo, vivía en ignorancia y no creía,
pero la gracias de Dios fue más abundante, fue más que suficiente. Y su poder y
misericordia vinieron sobre mí, de tal manera que trajo perdón, soy un nuevo
hombre y todo está muy bien”. Entonces está mirando bien. Si no hacemos esto,
está casi intentando decir que merecemos ser infelices ¿Por qué creer en el
diablo en vez de creer en Dios?
¡Levántese amigo! Y entienda la verdad sobre sí mismo, que
en Cristo y solamente en Él, el pasado y lo demás SE FUERON. Y fui lavado por
la sangre de una vez y para siempre.
Matyn Lloyd Jones
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