¿Amar significa engrandecer el objeto de nuestro amor?
Para muchas personas esto no es un acto de amor. No se
sienten amados cuando se les dice que Dios los creó para su gloria. Se sienten
manipulados. Esto es comprensible debido a que el amor se ha distorsionado casi
por completo en este mundo. Para la mayoría de las personas ser amado significa
ser objeto de la adulación, de la exaltación del otro. Casi todo lo que hay en
la cultura occidental sirve a esta distorsión del amor. Se nos enseña de mil
maneras que el amor implica aumentar la autoestima de alguien. El amor es
ayudar a que alguien se sienta bien consigo mismo. El amor es darle a alguien
un espejo y ayudarle para que le guste lo que ve.
Esto no
es lo que la Biblia quiere decir cuando habla del amor a Dios. Amar es hacer lo mejor por alguien. Pero
hacer que el propio ser sea el objeto de nuestro mayor afecto no es lo mejor
para nosotros. En verdad es una distracción letal. Fuimos creados para ver y
saborear a Dios. Para saborearlo hasta satisfacernos por completo y esparcir en
el mundo el valor de su presencia. Si no
les mostramos a las personas el Dios que nos satisface por completo, no las
amamos.

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