martes, 22 de enero de 2013


¿Amar significa engrandecer el objeto de nuestro amor?

Para muchas personas esto no es un acto de amor. No se sienten amados cuando se les dice que Dios los creó para su gloria. Se sienten manipulados. Esto es comprensible debido a que el amor se ha distorsionado casi por completo en este mundo. Para la mayoría de las personas ser amado significa ser objeto de la adulación, de la exaltación del otro. Casi todo lo que hay en la cultura occidental sirve a esta distorsión del amor. Se nos enseña de mil maneras que el amor implica aumentar la autoestima de alguien. El amor es ayudar a que alguien se sienta bien consigo mismo. El amor es darle a alguien un espejo y ayudarle para que le guste lo que ve.
                Esto no es lo que la Biblia quiere decir cuando habla del amor a Dios. Amar es hacer lo mejor por alguien. Pero hacer que el propio ser sea el objeto de nuestro mayor afecto no es lo mejor para nosotros. En verdad es una distracción letal. Fuimos creados para ver y saborear a Dios. Para saborearlo hasta satisfacernos por completo y esparcir en el mundo el valor de su presencia. Si no les mostramos a las personas el Dios que nos satisface por completo, no las amamos.


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