La televisión, el
gran instrumento para desperdiciar vidas
La televisión es en nuestra era moderna el mejor instrumento
para desperdiciar vidas. Y por supuesto, la Internet está a punto de darle
alcance, si no lo ha hecho todavía.
Uno puede ser más selectivo en la Internet, pero también
puede elegir cosas aún más pecaminosas que sólo el Juez del universo conocerá.
La televisión reina por encima de todos los instrumentos de
desperdicio de vidas. El problema principal con ella no es cuánta basura
muestra, aunque ese sí es un problema. Tan solo la publicidad siembra fértiles
semillas de codicia y lujuria, sin importar qué programa estemos viendo. El
problema mayor es la banalidad. Una mente alimentada a diario con la televisión
se atrofia. Nuestra mente fue creada para conocer y amar a Dios. Su capacidad
para cumplir con esta gran vocación se arruina a causa del exceso de
televisión. El contenido es tan obtuso y trivial que la capacidad de la mente
para pensar cosas importantes se marchita, y la capacidad del corazón por
sentir emociones profundas se atrofia.
Fragmento del libro “No desperdicies tu vida”, escrito por
John Piper.
“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es
lícito, pero no todo edifica”.
1 Corintios 10:23

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