martes, 22 de enero de 2013


La televisión, el gran instrumento para desperdiciar vidas

La televisión es en nuestra era moderna el mejor instrumento para desperdiciar vidas. Y por supuesto, la Internet está a punto de darle alcance, si no lo ha hecho todavía.
Uno puede ser más selectivo en la Internet, pero también puede elegir cosas aún más pecaminosas que sólo el Juez del universo conocerá.
La televisión reina por encima de todos los instrumentos de desperdicio de vidas. El problema principal con ella no es cuánta basura muestra, aunque ese sí es un problema. Tan solo la publicidad siembra fértiles semillas de codicia y lujuria, sin importar qué programa estemos viendo. El problema mayor es la banalidad. Una mente alimentada a diario con la televisión se atrofia. Nuestra mente fue creada para conocer y amar a Dios. Su capacidad para cumplir con esta gran vocación se arruina a causa del exceso de televisión. El contenido es tan obtuso y trivial que la capacidad de la mente para pensar cosas importantes se marchita, y la capacidad del corazón por sentir emociones profundas se atrofia.
Fragmento del libro “No desperdicies tu vida”, escrito por John Piper.

“Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”.
1 Corintios 10:23 


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